jueves, 13 de enero de 2011

Frederic Edwin Church

Pintura de Church, del salto del Tequendama.




Entre abril y agosto de 1853 pasó por la República de la Nueva Granada Frederic Edwin Church, quien llegaría a ser el pintor más famoso y reconocido de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX. Nacido en la próspera ciudad de Hartford, Estado de Connecticut, el 4 de mayo de 1826, en una familia acomodada y de larga tradición puritana, recibió la más esmerada educación disponible en su época. Desde muy joven mostró una imaginación desbordante que llevó a que, a regañadientes, sus padres aceptaran que su único hijo varón estudiara pintura, profesión no bien vista por ellos. En 1844 inicia sus estudios con Thomas Cole, el artista más importante de la época, quien aceptó recibirlo como su único discípulo. En sólo dos años Church había aprendido tanto, que hay quienes afirman que su talento y habilidad sobrepasaban a los del profesor.

En Estados Unidos a mediados del siglo XIX florecían movimientos artísticos e ideológicos muy diferentes, pero casi todos orientados hacia un marcado nacionalismo, y se daba la evolución de un pensamiento trascendentalista y una firme creencia en que el estadounidense tenía un destino manifiesto en el transcurrir de la historia. Por ello, no es de extrañar que un joven aventurero, inquieto y culto tuviera influencia de estas corrientes. Las primeras obras importantes de Church tienen la clara impronta de Thomas Cole, y de alguna manera también la tendrían, aunque en menor grado, las obras maestras que produciría en más de medio siglo de trabajo: la grandeza del Creador representada en espectaculares paisajes de diversos lugares del mundo, y la pequeñez del hombre ante tal magnificencia. Una de las influencias decisivas en la vida de Church fue su conocimiento de la obra de Alexander von Humboldt, a quien su generación de artistas e intelectuales admiraba. Por ello, en 1853, decidió realizar parcialmente el viaje que había emprendido Humboldt medio siglo antes, intentando visitar los mismos lugares por donde pasó el sabio.

Acompañado por su amigo y patrocinador Cyrus W. Fieid, quien sería más tarde el promotor del tendido del cable transatlántico, partió de Nueva York el 8 de abril de 1853, cargado de cartas de presentación para las autoridades neogranadinas, los agentes diplomáticos y personalidades influyentes. Llegaron a Sabanilla, puerto marítimo de Barranquilla, el 28 de abril. En esta localidad tuvieron que esperar varios días a que estuviera disponible un barco de vapor que los subiera por el río Magdalena. Desde su llegada, se dedicó a conocer los alrededores de Barranquilla y a dibujar cuanto le parecía curioso y de importancia. Allí escribió las primeras de trece cartas dirigidas a su familia, empezó un pequeño diario escrito en un castellano incipiente e inventado; luego redactaría otro diario, en inglés, que recoge las impresiones de su paso por la República de Ecuador, y comenzó a realizar más de un centenar de dibujos y bocetos. Desafortunadamente, su diario en inglés del trayecto por la Nueva Granada y algunos bocetos y datos que había reunido se perdieron en Túquerres, ya terminando su viaje por Colombia. Sin embargo, las cartas que envió a la familia son bastante detalladas y permiten conocer sus impresiones acerca de la Nueva Granada, de su paisaje, de sus costumbres y de sus gentes.